Entrados en los cinco años, esta oficina vuelve con todo
The Office 5: "Weight Loss"
The Office volvió ayer con la quinta temporada a FX, primer episodio: Weight Loss (Perdida de peso.) En este inicio de temporada, la oficina de Dunder Mifflin participa en un concurso de perder peso a nivel compañía, así que los vemos todos muy entusiasmados con la dieta (aunque unos más que otros.) Mientras tanto, Pam inicia un curso de diseño de tres meses en Nueva York dejando lejos a su querido Jim. Angela y Dwight continúan su amorío tras bambalinas mientras el matrimonio de ella está cada vez más cerca. Y la relación Holly-Michael se torna (más) extraña cuando ella empieza a salir con otro hombre.
La espera fue larga pero justa. Y es que en el final de la temporada pasada, en The Office dejaron tantos cabos sueltos, que no se veía claro hacia donde iban; viendo este episodio me doy cuenta que tan premeditado se lo tienen todo. Espectacular. Así fue el inicio de la quinta temporada, espectacular.
No solo disfruté de la peculiar trama con que comúnmente se adereza cada episodio, que en esta ocasión ha sido el concurso al que se sometieron para perder peso en común —que con la obsesiva participación de Kelly, el no comer más que un brebaje de dudosa procedencia y posterior desmayo, llevó a momentos de suprema carcajada—, sino que también el resto de las líneas que complementaron el episodio de una hora completita de una forma genial.
Dwight está de regreso. Y, aunque en lo oculto, con Angela; demostrando de alguna manera a Phyllis (quien chantajea a Angela tras haberlos encontrado en plena copulación) que el karma existe… y si no, él lo hace valer, cuando la lleva a ‘ver a un cliente’, para después abandonarla sin dinero ni celular, claro, sin maldad, todo esto para que cooperara con aquello de la perdida de peso, que caminar media ciudad no le hace mal a nadie. Y hablando del karma, si a alguien le afectó terriblemente, fue a Ryan, que tras los fraudes que hizo durante su alto mandato, fue despedido y ahora por petición exclusiva de Michael está de vuelta. De recepcionista. Aunque comenta con Jim que no fue tan malo, es más, ahora le da por hacer trabajo comunitario (que un juez casualmente le pidió hiciera.)
Además de la nueva barba que Michael luce en parte del episodio —a honor de Ryan, y luego Dwight a honor de él—, también tiene un nuevo love-interest, como dicen los anglosajones; en una adición de lo más acertada llega Holly, un poco como la contraparte femenina del mismo Michael Scott. Su relación es… bueno, su relación es bizarra. Ahí se cocina algo interesante. En uno de los mejores momentos del episodio, Holly se da cuenta de la más penosa manera de que Kevin en realidad no es retardado, como Dwight le había dicho —por momentos hasta a mí me llegaron a convencer.
Pero sin duda alguna, el momento del episodio ha sido cuando, totalmente inesperado (al menos yo no lo veía venir), Jim finalmente propone matrimonio a Pam. Y ahora, dado este paso, que para esta temporada ya se sentía necesario, sigue ver cómo es que les va con el compromiso a distancia, que aunque la estancia de Pam en Nueva York es de tan sólo tres meses, la distancia es la distancia.
¡Oh!, y a Toby, todo le sale mal. Tantas cosas pasaron en este inicio de temporada que seguramente se me olvidaron un par, pero que más da, la serie está de vuelta y la cosa pinta de excelente —e hilarante— manera. Ahora yo me voy a dedicar exclusivamente a disfrutar de cada episodio. The Office es The Office, y está de vuelta.
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