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Ellas desesperadas pero por audiencia

Desperate Housewives: Quinta Temporada

Julio 11, 2009 - 6 Comentarios

Hace 5 años, Desperate Housewives, con un éxito arrollador, llegó a mover el tapete. Muy posiblemente fue de las primeras que llegó a señalar de manera tan precisa cómo es que siendo una serie tele novelesca se puede ser también del gusto del público en general, y a la par lograr múltiples nominaciones a famosos premios por parte de la crítica. La formula que tanto buscó Aaron Spelling serie tras serie: un éxito uniforme.

Alguna vez me pregunté como era que haciendo lo mismo temporada tras temporada, Desperate Housewives lograba salir bien librada. Y por ahí va el asunto: No lo hace. Sin duda alguna, tras cuatro años de voltear y volver a voltear la misma historia, era tiempo de buscar nuevas líneas. Los ratings, el público y la opinión lo pidieron, el éxito iba decreciendo. El equipo creativo hizo lo que debía y tomó una importante y polémica decisión: brincar cinco años en el tiempo.

Este movimiento les debía dar a los escritores para no pisarse más la cola y dar espacio a una renovación necesaria. La premisa de la quinta temporada fue interesante: Susan termina con su esposo y tiene un hijo (de única y tenebrosa expresión), Bree hace de su perfecta habilidad culinaria una rentable carrera, Lynette hace equipo con sus hijos —ahora crecidos— para dar sabor al caldo, mientras que Gabrielle pierde su característica belleza para ganar dos feas (qué son feas) hijas.

Yo perdí el interés al tercer episodio. Se logró aprovechar lo menos de las nuevas líneas, que son predecibles y avanzan de manera tediosa y sosa. El espacio se lo dieron, las historias ahí están, pero igual se siente el desgaste de la creatividad arrastrado de las temporadas anteriores. Las adiciones al elenco son malísimas: el niño que hace de hijo de Susan, me pone de nervios ¿no había niños actores disponibles? El señor que hace del esposo de Eddie, en ningún papel de su carrera me ha logrado convencer.

La famosa renovación duró unos cuantos episodios antes de que los escritores volvieran a las mismas: Mike y Susan en su eterno y fastidioso ‘nos queremos, no nos queremos’; los Scavo buscando manera de financiar a su familia; Gabrielle con los dilemas morales que trae el dinero; Bree y el esposo loco —que esta vez le agrega el factor ridículo: ¿cleptomanía? ¿En serio?— ¡Oh, y la cereza del pastel! La misma de siempre… el vecino psicópata con plan de venganza del cual nadie sospecha. Otro para Mike, que ha probado tener más enemigos que Spider-Man.

Y encima se han dado el lujo de deshacerse de Eddie, uno de los personajes, que sin traicionarse a si mismo, se las había arreglado para reinventarse temporada tras temporada. ¿No hubiera sido más prescindible Susan? ¡Lleva cinco años en las mismas! Y entiendo que es parte importante para el lado cómico de la serie, pero desde hace un par de temporadas, sus stunts parecen sacados de un sitcom barato, son de lo más obvios y para han perdido su gracia.

Las esposas desesperadas parecen estar en serios problemas: la renovación fue muy poco —si no es que nada— aprovechada, el interés es indiscutiblemente poco o nulo en personajes repetitivos, se desgasta la mancuerna cómico-dramática que había sido tan aplaudida en sus inicios, ahora resulta una parodia de la crítica social tan disimulada de la que hizo gala en la primera temporada, y encima, cómo dando patadas de ahogado, se dan cuchilladas ellos mismos —en especifico la muerte de Eddie para subir los ratings.

Ya no me la creo, qué decepción.

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