Los Simuladores trata de una organización de personas más o menos secreta que se encarga de arreglar problemas ajenos mediante cuidados y precisos simulacros, en otras palabras, cometen fraudes a diestra y siniestra. Ayer por la noche se estrenó la segunda temporada de la adaptación mexicana de la serie homónima argentina. Probablemente sea el frenesí del regreso, pero el primer episodio de este segundo año me pareció bastante decente.
Ya en el contexto de la triste situación televisiva mexicana, Los Simuladores resulta ser uno de los mejores productos que actualmente tenemos al aire, con aires de serie gringa que no se quedan cortos, y que sinceramente no le pide mucho a ninguna serie del tipo de aquél país del norte, es más, salvo un par de detalles queda bastante bien parada.
Uno de los puntos débiles en Los Simuladores es sin duda los elencos. Cómo en la mayoría de las series mexicanas, donde parece ser el mismo elenco rotándose en todas y cada una de ellas, de verdad, ¿qué no hay más actores disponibles? ¿Caras nuevas y talentosas? Siendo una serie producida por Televisa (sí, créanlo o no, produce algo bueno), de vez en cuando nos tenemos que chutar las participaciones especiales de actores ‘consagrados’ de novela en novela, churro en churro nacional; de actorcitos egresados del CEA con la misma capacidad de expresar emociones del señor cara de papa —con el perdón de todos los señores cara de papa del mundo.
Fuera de eso, durante los cuarenta y tantos minutos que dura un episodio de Los Simuladores, nos dan lo interesante, el suspenso, una ración bien precisa de comedia, una técnica cuidada; en fin, queda demostrado que en México sí se pueden hacer series decentes, no cómo otras nacionales de héroes urbanos cuyo cabello todo el tiempo es de salón, de mujeres oligofrénicas a través de crisis a más no poder inverosímiles, u otras con estrellitas populares. Enhorabuena por Los Simuladores, y por todos nosotros, serie adictos.
Hace 5 años, Desperate Housewives, con un éxito arrollador, llegó a mover el tapete. Muy posiblemente fue de las primeras que llegó a señalar de manera tan precisa cómo es que siendo una serie tele novelesca se puede ser también del gusto del público en general, y a la par lograr múltiples nominaciones a famosos premios por parte de la crítica. La formula que tanto buscó Aaron Spelling serie tras serie: un éxito uniforme.
Alguna vez me pregunté como era que haciendo lo mismo temporada tras temporada, Desperate Housewives lograba salir bien librada. Y por ahí va el asunto: No lo hace. Sin duda alguna, tras cuatro años de voltear y volver a voltear la misma historia, era tiempo de buscar nuevas líneas. Los ratings, el público y la opinión lo pidieron, el éxito iba decreciendo. El equipo creativo hizo lo que debía y tomó una importante y polémica decisión: brincar cinco años en el tiempo.
Este movimiento les debía dar a los escritores para no pisarse más la cola y dar espacio a una renovación necesaria. La premisa de la quinta temporada fue interesante: Susan termina con su esposo y tiene un hijo (de única y tenebrosa expresión), Bree hace de su perfecta habilidad culinaria una rentable carrera, Lynette hace equipo con sus hijos —ahora crecidos— para dar sabor al caldo, mientras que Gabrielle pierde su característica belleza para ganar dos feas (qué son feas) hijas.
Yo perdí el interés al tercer episodio. Se logró aprovechar lo menos de las nuevas líneas, que son predecibles y avanzan de manera tediosa y sosa. El espacio se lo dieron, las historias ahí están, pero igual se siente el desgaste de la creatividad arrastrado de las temporadas anteriores. Las adiciones al elenco son malísimas: el niño que hace de hijo de Susan, me pone de nervios ¿no había niños actores disponibles? El señor que hace del esposo de Eddie, en ningún papel de su carrera me ha logrado convencer.
La famosa renovación duró unos cuantos episodios antes de que los escritores volvieran a las mismas: Mike y Susan en su eterno y fastidioso ‘nos queremos, no nos queremos’; los Scavo buscando manera de financiar a su familia; Gabrielle con los dilemas morales que trae el dinero; Bree y el esposo loco —que esta vez le agrega el factor ridículo: ¿cleptomanía? ¿En serio?— ¡Oh, y la cereza del pastel! La misma de siempre… el vecino psicópata con plan de venganza del cual nadie sospecha. Otro para Mike, que ha probado tener más enemigos que Spider-Man.
Y encima se han dado el lujo de deshacerse de Eddie, uno de los personajes, que sin traicionarse a si mismo, se las había arreglado para reinventarse temporada tras temporada. ¿No hubiera sido más prescindible Susan? ¡Lleva cinco años en las mismas! Y entiendo que es parte importante para el lado cómico de la serie, pero desde hace un par de temporadas, sus stunts parecen sacados de un sitcom barato, son de lo más obvios y para han perdido su gracia.
Las esposas desesperadas parecen estar en serios problemas: la renovación fue muy poco —si no es que nada— aprovechada, el interés es indiscutiblemente poco o nulo en personajes repetitivos, se desgasta la mancuerna cómico-dramática que había sido tan aplaudida en sus inicios, ahora resulta una parodia de la crítica social tan disimulada de la que hizo gala en la primera temporada, y encima, cómo dando patadas de ahogado, se dan cuchilladas ellos mismos —en especifico la muerte de Eddie para subir los ratings.
Michael Jackson hasta en la sopa
Y no es para menos. Murió uno de los iconos de la música pop sin igual. Cómo artista Michael Jackson fue grande; enorme. Como persona fue lo contrario. Y ahora con la muerte del rey del pop, hemos de ver especiales, horas y horas de su vida y muerte, y de todos tipos. Los hay los amarillistas a más no poder, así como los que se limitan a mencionar un ‘escandalillo.’ Y esto seguramente va para largo. Lo que yo en verdad quisiera ver, sería un largo maratón de Los Ángeles De Charlie, con los episodios de la angelical Farrah Fawcett.
Hillary Duff se une al elenco de Gossip Girl
Gossip Girl es una de esas series que a mi parecer, están de los más sobrevaloradas. Tampoco creo que sea mala; ahí tienen la materia prima pero no parecen aprovecharla. Ahora hacen agregados al elenco, una de ellas es Hilllary Duff. ¿Será que logre sacar a flote el barco?
Hasta Que El Dinero Nos Separe
No tengo idea que estaba haciendo por canales abiertos; sin embargo, caí en el primer capítulo de la nueva novela de Televisa, Hasta Que El Dinero Nos Separe. Es mala, mala. Pero mala. No estoy seguro si sea justo que, viendo solo un episodio, pueda decir esto, pero es que con Televisa no hay mejore. Pedrito Fernandez ahora crecido en la pantalla, cómo si no fuera suficiente haber visto todo su desarrollo humano a través de terribles películas mexicanas. Otro churro.
La temporada tres de Tiempo Final
¿Será que este año logre lo que nunca? ¿Ser relevante? Han pasado tres años de tiempo final, tiene la participación de actores muy celebres —aunque no por eso quiero decir que todos sean buenos—, y aún así no parece hacer el menor ruido. Pasa sin pena ni gloria. La temporada tres se estrena en Agosto, y para colmo por FX. Un canal menor que FOX. Igual y si la pasan por circuito cerrado, la ve más gente.
Desde el formulario de contacto llegó a mi buzón un correo electrónico (el primero desde este weblog, la emoción fue grande), donde Héctor pregunta que qué me parece el último reality de Televisa: Hazme Reír Y Serás Millonario, cuya trama se explica bastante bien con el título del programa. Al más puro estilo de Walter Mercado me dispongo a contestar. Primero Héctor, muchas gracias por escribir. Y de segundo va mi opinión: ese programa es una mierda. Te mando todo, todo lo que me sobra.
Si quieres reírte hay un montón de opciones, muchas buenas y otras no tanto. Últimamente a mí me ha dado nuevamente por seguir ésta que te voy a recomendar ampliamente. Una genialidad de la comedia que viene desde la península ibérica: Aquí No Hay Quien Viva.
Aquí No es una serie ambientada dentro de una pequeña, peculiar y heterogénea comunidad de vecinos española: ente ellos está la pija (que en el bonito argot mexicano diría ‘la fresa’), también aquella a la que todo le sale mal, múltiples matrimonios en crisis, las solteronas amantes del chisme, los vecinos de sexualidad ambigua, la chica de moral más bien relajada, las familias disfuncionales…
En fin, los componentes de una comunidad regular. Lo que hace tan especial a esta serie son las situaciones tan más hilarantes en las que terminan liados episodio con episodio los habitantes de la calle Desengaño 21. Y tengo dificultad para escribir una crítica que le haga justicia a una serie, que además de mis favoritas, es tan variada. Así que haré mi mayor esfuerzo por puntualizar unas cuantas tramas memorables:
La relación Emilio/Belén que a su vez es amor y odio entre portero y vecina, entre el que es el pegamento de la serie y uno de los personajes más importantes de la misma, que se describe a si misma como una mujer a la que todo le sale mal y que ha tenido más empleos que la Barbie.
El señor Cuesta que además de ser el honorable presidente de la comunidad tiene a su cargo un par de hijos, que entre los dolores de cabeza que le causa la mayor y la pubertad de Josemi, tiene poco tiempo para hacerse cargo de su relación con la vecina de enfrente, La Hierbas, de actitud siempre relajada cómo en las nubes, y para quién lo místico es lo suyo —habrán de imaginar el porqué de su peculiar apodo.
Mauri, el vecino gay con suerte mezclada en el amor, que cuando el susodicho no le sale bisexual (que él dice: “O tiras para un lado, o tiras para el otro, ¡que en medio te atropellan!”), le sale heterosexual, y cómo he de olvidar a su fiel amiga Bea, lesbiana empedernida con quien tiene un hijo, para formar una familia de 5 (dos padres, dos madres, un hijo. Más regalos en navidad.)
También están las señoras a las que les llaman las súper nenas (por Las Chicas Súper Poderosas en España), jubiladas que hacen turno en las mirillas (que tienen especialmente instaladas tres en la puerta) para estar siempre al día de todos los chismes del edificio. “Váyase Señor Cuesta, ¡¡Vá-Ya-Se!!”
Con una larga nomina de actores, Aquí No Hay Quien Viva se acomodó en los primeros lugares de audiencia en España durante sus cinco años de duración a través de Antena 3, hasta que un escandaloso arreglo entre la compañía productora de la serie y la cadena competencia de Antena 3 terminaron por “robar” el concepto para Telecinco, donde ahora se produce con el mismo equipo creativo, pero con pocos de los actores de la serie original, La Que Se Avecina. Triste fue aquella despedida cuando los vecinos se enteran que el edificio se les viene abajo por problema de termitas.
Aquí No Hay Quien Viva es probablemente una de las mejores comedias que ha habido en la televisión, con distintas adaptaciones alrededor del mundo, aunque al parecer ninguna llega a tener el éxito adquirido por la original. Incluso en México se produjo algo así como una versión libre de la serie, titulada Vecinos. Que fue una brutal falta de respeto para la original, parece ser que Eugenio Derbez se fue hasta a España para “adaptar” el concepto de la serie aquí en México, pero de muy terrible manera. Yo, como mexicano que soy, me disculpo por las acciones de mis compatriotas.
Ésta es de esas series a las que hay que darles una oportunidad, que seguro se enganchan. Es transmitida por Antena 3 Internacional entre semana por la noche. Muy, muy memorable. Aquí no, aquí no…
Soy uno de millones de espectadores de la televisión en el mundo, si me permiten, voy a darles mi opinión. ¿Compartes la tuya?
Usted, querido lector, puede suscribirse a este infecto espacio a través del moderno servicio RSS o directo a su correo electrónico.
Top Chef Sábado 17:00 hrs, Sony
Reality show de competencia, donde de un grupo de aspirantes saldrá un top chef. Muy entretenido, muy ligero, un buen reality.